XXII — El impuesto y el poder

Chapitre XXII

EL IMPUESTO Y EL PODER: QUIEN PAGA DECIDE

El dinero es el nervio de la guerra. Las decisiones presupuestarias comprometen el dinero de los contribuyentes. Es lógico que quienes contribuyen más pesen más en estas decisiones.

Pero atención: no se trata de excluir a nadie. Todos votan. Es el peso del voto lo que varía.

La idea de un sufragio no estrictamente igualitario (plural voting) fue defendida en el siglo XIX en la teoría liberal de la representación, notablemente por John Stuart Mill, como solución que buscaba conciliar participación amplia y calidad decisional [140][141]. La justificación y las tensiones normativas del plural voting han sido precisadas en la literatura académica contemporánea [142][143].

22.1 — El criterio: el impuesto pagado, no el ingreso

Lo que cuenta es lo que se contribuye realmente a la bolsa común. Si se optimiza fiscalmente, libre cada uno. Pero se pierde peso político. ¿Se quiere pesar en las decisiones? Se contribuye.

Esto crea un incentivo positivo a pagar los impuestos. Ya no es solo una extracción, es una inversión en la influencia política propia.

22.2 — La curva del peso censitario

El peso del voto sigue una curva progresiva entre un piso (1 voz) y un techo (100 voces). La forma exacta de esta curva —subida rápida para recompensar la entrada en la contribución, progresión regular enseguida, aceleración moderada para los muy grandes contribuyentes— se detalla en Apéndice D.

El número de voces censitarias no es necesariamente un número entero —es un valor continuo, calculado precisamente.

22.3 — El piso y el techo

Nadie desciende por debajo de una voz. El desempleado, el estudiante, la persona en dificultad —su voz existe. Su dignidad democrática es preservada.

Nadie supera cien voces. Un multimillonario no puede aplastar el sistema. Cien ciudadanos modestos equilibran un ultra-rico.

22.4 — El peso relativo al nivel de poder

El peso no es absoluto. Se calcula relativamente a la contribución al presupuesto del nivel de poder concernido. La contribución al presupuesto nacional determina el peso en las elecciones nacionales. La contribución al presupuesto local determina el peso en las elecciones locales.

Un multimillonario que paga pocos impuestos locales en su comuna rural pesa menos localmente que un empresario del lugar que contribuye mucho allí.

22.5 — El peso dinámico

La situación cambia, el peso cambia. Se pierde el empleo, se contribuye menos, el peso baja. Se tiene éxito, se contribuye más, el peso sube. No es una casta congelada. Es una fotografía actualizada de la contribución.

22.6 — La revocación ponderada

Cuando se revoca a un electo, se revoca con el peso que se tiene en el momento de la revocación. Si los grandes contribuyentes retiran su apoyo, pesa más. Lógico: son ellos quienes financian las decisiones de este electo.

El peso total de todos los electores es recalculado en cada vencimiento fiscal (una vez al año), o en caso de cambio legislativo afectando el impuesto.

22.7 — La autorregulación: el mecanismo de autorregulación

He aquí la ventaja decisiva del sistema censitario: se corrige a sí mismo.

Imaginemos que un grupo logra hacer votar leyes que reportan la carga fiscal sobre otro grupo. ¿Qué sucede?

  • El grupo que paga más → gana peso censitario
  • El grupo que paga menos → pierde peso censitario
  • En la siguiente elección (probablemente rápida, gracias al sistema de revocación), el grupo perjudicado pesa más
  • Vota por candidatos que reequilibran
  • El sistema vuelve al equilibrio

Ejemplo concreto. Los más ricos votan un impuesto que golpea a las clases medias. Resultado: las clases medias pagan más impuestos, por lo tanto su peso censitario aumenta. En la siguiente elección (rápida entonces, con la revocación), pesan más y pueden revertir esta política. La explotación de un grupo por otro es estructuralmente inestable.

Es un mecanismo de autorregulación. Toda tentativa de desequilibrio engendra automáticamente las fuerzas que lo corrigen.

Bucle de retroalimentación del sistema censitario Bucle de retroalimentación del sistema censitario Figure 22.2 — Bucle de retroalimentación del sistema censitario

Para que este mecanismo funcione, la curva polinomial debe calibrarse de modo que un aumento significativo del impuesto pagado conlleve un aumento significativo del peso. El reequilibrio debe ser suficientemente rápido para impedir la explotación prolongada, pero no demasiado brutal para evitar la inestabilidad. Es un ajuste fino, pero el principio es robusto.


22.8 — Estudio de caso (ejemplo empírico): El Dreiklassenwahlrecht prusiano (1849-1918)

Prusia utilizó durante casi 70 años un sistema de voto censitario de tres clases (Dreiklassenwahlrecht) [135][136]. Los electores eran divididos en tres grupos según su contribución fiscal, cada grupo eligiendo el mismo número de grandes electores —dando así un peso político desproporcionado a los mayores contribuyentes.

Cómo funcionaba

Los contribuyentes de cada circunscripción eran clasificados por monto de impuesto pagado, luego divididos en tres tercios fiscales:

  • Primera clase: los mayores contribuyentes representando 1/3 del total de impuestos (a menudo 4-5% de la población)
  • Segunda clase: los contribuyentes medios representando el siguiente 1/3 (aproximadamente 10-15% de la población)
  • Tercera clase: todos los demás (80-85% de la población)

Cada clase elegía el mismo número de grandes electores. Un industrial de primera clase pesaba por lo tanto 15 a 20 veces más que un obrero de tercera clase [135].

Lo que ha funcionado

Estabilidad política. El sistema duró 70 años sin revolución mayor. Las élites económicas, aseguradas en su influencia, no buscaron derrocar el régimen. Prusia se convirtió en una potencia industrial [136]. El Dreiklassenwahlrecht también ha sido objeto de análisis cuantitativos modernos en economía política, permitiendo estudiar sus efectos sobre la selección de élites, las elecciones públicas y la estabilidad institucional [137].

Incentivo a contribuir. Pagar más impuestos significaba potencialmente cambiar de clase y ganar influencia. El sistema creaba un incentivo positivo a la contribución fiscal.

Legitimidad de la época. El principio “quien paga decide” era ampliamente aceptado en el siglo XIX. El sistema reflejaba una visión coherente del vínculo entre propiedad y responsabilidad política [135].

Lo que plantea problemas

Desigualdad extrema. El ratio de peso podía alcanzar 1 por 20 o más. Era una plutocracia asumida, no una democracia ponderada [136].

Sin piso ni techo. Un ultra-rico podía dominar su primera clase local. Un pobre solo tenía una voz ahogada entre miles. Ninguna dignidad democrática mínima.

Clases rígidas. Las tres clases creaban discontinuidades brutales. Pasar de la segunda a la primera clase multiplicaba el peso por 5-10. Nuestro sistema utiliza una curva continua.

Sin mecanismo de autocorrección. Si los ricos votaban leyes favoreciendo a los ricos, su peso no disminuía —podía incluso aumentar. El sistema amplificaba las desigualdades en lugar de corregirlas [135].

Voto público, no secreto. El voto se hacía oralmente, en público. La coerción era posible. Los obreros votaban bajo la mirada de sus empleadores.

Abolición inevitable. El sistema fue abolido en 1918 tras la derrota alemana. Su asociación con el antiguo régimen prusiano lo hizo indefendible.

Lo que guardamos del modelo prusiano

  • El principio de ponderación según la contribución fiscal
  • El incentivo positivo a contribuir para pesar más
  • El vínculo entre responsabilidad financiera e influencia política

Lo que mejoramos

  • Curva continua, no clases: nuestro sistema utiliza una función polinomial, no tercios brutales. Sin discontinuidad.
  • Piso y techo: nadie por debajo de una voz (dignidad), nadie por encima de cien (no plutocracia)
  • Voto secreto garantizado: cabina física, biometría, anonimato estructural
  • Mecanismo de autocorrección: si un grupo es sobretasado, su peso aumenta y puede revertir esta política. El sistema prusiano no tenía este feedback

Lo que no retomamos

  • La desigualdad extrema (ratio 1:20 o más): nuestro ratio máximo es 1:100, con una curva que limita la concentración del poder
  • El voto público: el secreto del voto es sagrado
  • La ausencia de democracia para los derechos fundamentales: nuestro sistema reserva el censitario al presupuesto. Los derechos pertenecen al sufragio igualitario (Senado)
  • La rigidez de clases: nuestro peso es dinámico y recalculado anualmente

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