XXI — Cuando el parlamento no puede votar el presupuesto
Chapitre XXI
CUANDO EL PARLAMENTO NO PUEDE VOTAR EL PRESUPUESTO
Puede suceder que el Parlamento sea incapaz de votar un presupuesto. Sea porque demasiados escaños están vacíos (voto blanco masivo), sea porque ninguna mayoría se perfila. Es un bloqueo presupuestario.
Este bloqueo no debe paralizar el país, pero debe tener un costo —de lo contrario se convertiría en un arma de sabotaje sin consecuencia. Aquí están las reglas:
21.1 — El presupuesto anterior reconducido con penalización
El presupuesto anterior se reconduce SIN indexación por inflación y con -10% por año. Los servicios soberanos se degradan progresivamente. El bloqueo duele.
21.2 — Los impuestos congelados en términos reales
Los impuestos permanecen sin cambios en términos reales. Si el país tiene un sistema de indexación automática (como el índice belga), los tramos de imposición siguen el índice —de lo contrario los contribuyentes serían penalizados por el “deslizamiento fiscal” (bracket creep). Pero ninguna modificación de tasas o estructura es posible sin presupuesto votado. La diferencia entre ingresos y gastos alimenta un “fondo de recuperación”, distinto del fondo de reserva estructural. El dinero está allí, pero congelado.
21.3 — Elecciones automáticas tras 12 meses
Tras 12 meses de bloqueo, nuevas elecciones automáticas. Sin límite al número de ciclos. Si el bloqueo persiste: elecciones → bloqueo → presupuesto -10% → 12 meses → elecciones → etc.
21.4 — La salida del bloqueo
A la salida del bloqueo, el nuevo parlamento puede utilizar el fondo de recuperación para reparar los daños (infraestructuras obsoletas, mantenimiento postergado). El dinero está destinado, no fundido en el presupuesto general.
El efecto: nadie gana bloqueando. El saboteador destruye los servicios que sus propios electores necesitan. El cártel que esperara el fin del bloqueo ve su presupuesto fundirse. Todos tienen interés en salir del impasse.