VII — Protegerse sin el estado-providencia
Chapitre VII
PROTEGERSE SIN EL ESTADO-PROVIDENCIA
El libertarianismo es a menudo acusado de abandonar a los más frágiles. Esta crítica sería justa si se suprimiera toda protección sin poner nada en su lugar. Pero existe una vía diferente: la protección por el mercado, con una red autofinanciada.
7.1 — Los zócalos comunes constitucionalizados
Antes de detallar cada seguro, un principio fundamental: los zócalos comunes están inscritos en la constitución. Esto impide al Parlamento inflarlos indefinidamente — lo que recrearía el Estado-providencia por la puerta de atrás.
Lo que está constitucionalizado:
- El principio del zócalo común (cobertura mínima)
- El perímetro máximo del zócalo (lista limitativa de lo que puede incluirse)
- El mecanismo de mutualización entre aseguradoras
- La prohibición de ampliar el zócalo sin mayoría de 4/5 de cada cámara
Lo que queda legislativo: los parámetros técnicos (montos, duraciones, tipos), el ajuste a la inflación, las modalidades prácticas.
7.2 — La tarificación: libre pero mutualizada
Para cada seguro, el principio es el mismo:
- Tarificación libre: las aseguradoras fijan sus precios, en competencia
- Mutualización de los riesgos graves: cada aseguradora vierte en un fondo común proporcionalmente a su número de asegurados; el fondo compensa a quienes tienen perfiles más costosos
Resultado: la aseguradora ya no tiene interés en seleccionar los “buenos riesgos”. Gana dinero siendo eficiente, no seleccionando clientes. La competencia juega sobre la calidad del servicio, la eficiencia de gestión, y las prestaciones complementarias. Este mecanismo neutraliza dos escollos clásicos de los mercados de seguros: la selección adversa (las aseguradoras huyen de los perfiles costosos [59]) y el riesgo moral (el asegurado consume en exceso ya que no paga directamente [58]).
7.3 — El seguro de salud
Obligatorio para todos. Sin seguro, el polizón desembarca en urgencias y hace pagar a los demás. El zócalo común garantiza los cuidados esenciales.
El sistema híbrido para los niños. El niño no eligió a sus padres ni sus problemas de salud. Varias fuentes de financiación, combinables:
- Seguro parental: el padre cotiza por el hijo
- Seguro infantil: el niño está inscrito, reembolsa sobre sus ingresos futuros
- Mix: según los medios y las necesidades, ajustable en el tiempo
El niño reembolsa lo que ha costado — sin modulación según sus ingresos futuros, sino sería un impuesto disfrazado. Si el reembolso es demasiado gravoso, puede entrar en una colectividad autónoma para purgar su deuda (ver sección V-bis).
El padre que se enriquece puede retomar el relevo y recuperar el atraso, liberando al hijo de su deuda más rápido.
El seguro infantil es activable retroactivamente en caso de urgencia: se cuida primero, se regulariza después.
Enfermedades crónicas graves: el Estado interviene. Un cáncer infantil, una fibrosis quística, una diabetes tipo 1 pueden generar cientos de miles de euros. Ningún individuo puede reembolsar eso. El Estado se hace cargo de las enfermedades crónicas graves definidas en el zócalo constitucional.
Sanción de la consanguinidad. Los matrimonios consanguíneos aumentan drásticamente el riesgo de enfermedades genéticas. Si el Estado paga por las enfermedades crónicas, puede sancionar los comportamientos que las multiplican deliberadamente. Los padres consanguíneos que sabían o debían saber asumen los costes suplementarios. Los casos de buena fe (adulterio desconocido, error de clínica, adopción, orígenes desconocidos) están excusados. Sin efecto retroactivo antes de la transición.
7.4 — El seguro de desempleo
Facultativo, con opt-out explícito. Por defecto, se está asegurado. Hace falta una gestión activa para darse de baja. Esto protege a los distraídos preservando la libertad.
Un zócalo común garantiza una duración y un nivel de indemnización mínimo para los que están asegurados. Este zócalo está mutualizado entre aseguradoras. La competencia juega sobre las prestaciones complementarias y el acompañamiento.
Las aseguradoras tienen interés en ayudar a sus clientes a encontrar un empleo rápidamente: cuanto menos dura el desempleo, menos pagan. El sistema se auto-optimiza.
Quienes eligen no asegurarse asumen su elección: en caso de pérdida de empleo, pueden unirse a una colectividad autónoma (ver sección V-bis).
7.5 — El seguro de educación
Sistema híbrido flexible. La enseñanza en casa es un derecho. Forzar un seguro de educación único equivaldría a imponer un modelo.
Varias fuentes de financiación, combinables y ajustables en el tiempo:
- Seguro parental: el padre cotiza, el seguro paga
- Seguro infantil: el niño está inscrito, reembolsa sobre sus ingresos futuros
- Trabajo del niño: trabajo de estudiante, alternancia, aprendizaje
- Préstamo directo: crédito estudiantil clásico
Ejemplos de trayectorias:
- Primaria/colegio: seguro parental
- Instituto: mix seguro parental + trabajo
- Superior: seguro infantil + trabajo + un poco de seguro parental
- O cualquier otra combinación según los medios y elecciones de cada uno
Transiciones posibles:
- Padre pierde su empleo → se pasa al seguro infantil
- Niño encuentra un buen trabajo de estudiante → reduce el seguro
- Padre se enriquece → retoma el relevo y puede recuperar el atraso
El niño reembolsa lo que ha costado. Si el reembolso es demasiado gravoso, puede entrar en una colectividad autónoma.
Padres en colectividad autónoma. El organismo puede suplirlos: sea pagando directamente el seguro de educación de los hijos, sea dando el dinero a los padres con control de destino (asignación estricta). La segunda opción preserva su dignidad de padres que “pagan por sus hijos”.
Lo que sigue siendo obligatorio: los controles periódicos (enseñanza en casa verificada), el zócalo de conocimientos mínimo (leer, escribir, contar).
Las formaciones sin salidas desaparecen. La financiación sigue el resultado: la inserción profesional.
Fundamento teórico. Murray Rothbard demostró que la educación obligatoria y gratuita, lejos de liberar, crea una dependencia del Estado y uniformiza las trayectorias [6]. El sistema propuesto aquí restaura la responsabilidad parental y la diversidad de enfoques pedagógicos.
7.6 — Las jubilaciones por capitalización
Facultativas, con opt-out explícito. Misma lógica que el seguro de desempleo: por defecto asegurado, gestión activa para darse de baja.
Cada uno ahorra para su propia jubilación a través de fondos de pensiones privados. Sin deuda oculta, sin promesas insostenibles, sin conflicto generacional. Lo que se ha ahorrado, se recupera.
Quienes eligen no ahorrar asumen su elección: viejos y sin recursos, pueden unirse a una colectividad autónoma.
Para los inmigrantes llegados tardíamente: la inmigración económica puede filtrarse por edad o exigir un capital inicial. Los llegados tardíamente pueden estar sujetos a cotizaciones más elevadas para compensar. Los refugiados políticos entran en el sistema general — las colectividades autónomas los acogen si no tienen medios.
¿Por qué la capitalización, no el reparto? Este manifiesto rechaza totalmente el sistema de reparto. El reparto es estructuralmente insostenible: es un sistema de tipo piramidal que depende de un crecimiento demográfico perpetuo. Peor, esclaviza a las generaciones futuras — los hijos están obligados a cotizar para pagar las pensiones de sus mayores, sin ninguna elección. La deuda implícita de los sistemas de reparto representa típicamente del 200 al 300% del PIB — una bomba de relojería. Es un problema de restricción intertemporal: las promesas de hoy comprometen recursos futuros que nadie ha provisionado [64].
La transición del sistema actual (reparto) hacia la capitalización es posible. El Apéndice F aporta la demostración rigurosa: un simulador ha modelizado esta transición para 7 países europeos (Bélgica, Francia, Alemania, Italia, España, Países Bajos, Polonia), con parámetros explícitos y verificables. Resultado: la transición toma de 70 a 85 años según los países, con un diferencial temporal del 8-11% del PIB durante 40 años — luego todas las deudas convergen hacia cero.
7.7 — Estudio de caso (ejemplo empírico) nº1: El seguro de enfermedad suizo (LAMal, 1996)
Suiza reformó su sistema de salud en 1996 con la Ley sobre el Seguro de Enfermedad (LAMal) [60][61]. Este sistema combina seguro obligatorio, aseguradoras privadas en competencia, y mecanismo de compensación de riesgos — un modelo cercano al propuesto aquí.
Lo que ha funcionado
Cobertura universal sin monopolio de Estado. El 100% de la población está cubierta por aseguradoras privadas [61]. Sin sistema público concurrente. La obligación de seguro elimina a los polizones.
Competencia sobre la eficiencia. Las aseguradoras no pueden rechazar clientes para el seguro de base. Compiten sobre las primas, el servicio al cliente, y los seguros complementarios [60].
Compensación de riesgos. Un pool de compensación redistribuye entre aseguradoras según la edad y el sexo de los asegurados. Esto neutraliza parcialmente la selección de riesgos [62].
Libre elección del médico y de la aseguradora. El paciente elige a su practicante. Puede cambiar de aseguradora cada año para el seguro de base. La libertad está preservada.
Subsidiariedad cantonal. Los cantones pueden adaptar ciertos parámetros. Las primas varían de un cantón a otro, reflejando los costes locales reales.
Lo que plantea problemas
Explosión de los costes. Las primas se han triplicado desde 1996. Suiza gasta el 12% de su PIB en salud, entre las tasas más altas del mundo [62]. La competencia no ha contenido los costes.
Selección de riesgos persistente. A pesar de la compensación, las aseguradoras han desarrollado estrategias sutiles: marketing dirigido, franquicias elevadas atractivas para los sanos, plazos de reembolso [61].
Complejidad creciente. El catálogo de prestaciones de base se amplía bajo presión política. La prohibición constitucional de ampliación propuesta aquí habría evitado esta deriva.
Subvenciones públicas. Un tercio de los asegurados se beneficia de subsidios cantonales para pagar sus primas. El sistema no es totalmente autofinanciado [62].
Lo que conservamos del modelo suizo
- El principio de seguro obligatorio con aseguradoras privadas en competencia
- El mecanismo de compensación de riesgos entre aseguradoras
- La libre elección de la aseguradora y del practicante
- La prohibición de rechazar clientes para el seguro de base
Lo que mejoramos
- Blindaje constitucional del zócalo: el catálogo de prestaciones solo puede ampliarse con 4/5. Suiza no tiene esta salvaguardia
- Compensación de riesgos ampliada: nuestro sistema incluye las enfermedades crónicas, no solo la edad y el sexo
- Sin subvención pública: el sistema de colectividades autónomas reemplaza las ayudas a la cotización
- Enfermedades crónicas graves aparte: financiación estatal separada para los casos catastróficos, evitando la presión sobre las primas ordinarias
Lo que no retomamos
- La extensión continua del catálogo: la deriva política hacia siempre más cobertura
- Las subvenciones a la prima: nuestro sistema prefiere la integración en colectividad autónoma a la ayuda financiera directa
- La tolerancia de la selección residual: nuestra mutualización es más estricta
Nota: el sistema belga de mutualidades. Bélgica ofrece una variante más antigua (desde 1850) [63]. Las mutualidades están históricamente vinculadas a los “pilares” ideológicos: cristiano, socialista, liberal. Cada familia política tiene su mutualidad. Esta organización muestra que la competencia puede coexistir con identidades fuertes. Sin embargo, la competencia es menos viva que en Suiza: las lealtades históricas frenan la movilidad, y el sistema sigue siendo más administrado que mercantil. El modelo suizo, más reciente y más competitivo, está más cerca de lo que propone este manifiesto.
7.8 — Estudio de caso (ejemplo empírico) nº2: Las AFP chilenas (1981-presente)
Chile fue el primer país en privatizar íntegramente su sistema de jubilación en 1981, bajo Pinochet, con las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) [65][66]. Es el precedente histórico mayor para la capitalización obligatoria.
Lo que ha funcionado
Acumulación masiva de capital. Los fondos AFP representan el 80% del PIB chileno [66]. Este ahorro ha financiado la inversión local y contribuido al crecimiento económico.
Rendimientos reales positivos. A pesar de las fluctuaciones, el rendimiento real anualizado sobre 40 años es de aproximadamente el 8% [65]. Los cotizantes han visto crecer su ahorro.
Transparencia. Cada cotizante tiene una cuenta individual. Sabe exactamente lo que ha acumulado. Sin “deuda oculta” como en el reparto.
Portabilidad. El ahorro pertenece al cotizante. Le sigue si cambia de empleador, de país, de situación.
Disciplina presupuestaria. El sistema no ha creado pasivo implícito para el Estado. Las promesas están financiadas, no trasladadas a las generaciones futuras.
Lo que plantea problemas
Pensiones insuficientes. A pesar de los rendimientos, muchos jubilados reciben pensiones bajas [67]. Causas: cotizaciones insuficientes (salarios bajos, trabajo informal, interrupciones de carrera), gastos de gestión elevados, esperanza de vida subestimada.
Concentración oligopolística. El mercado se ha consolidado en torno a unas pocas AFP dominantes. La competencia prometida no ha jugado plenamente sobre los gastos [66].
Desigualdades mujeres-hombres. Las mujeres, con carreras más cortas y salarios más bajos, acumulan menos. El sistema amplifica las desigualdades del mercado laboral [67].
Ausencia de red para los no cotizantes. Quienes nunca han cotizado (trabajo informal) llegan a la jubilación sin nada. El Estado tuvo que crear una pensión mínima garantizada — un retorno a la financiación pública.
Rechazo popular. Manifestaciones masivas contestaron el sistema en 2016 y después. El modelo es políticamente frágil [67].
Lo que conservamos del modelo chileno
- El principio de capitalización: cada uno ahorra para su propia jubilación
- La cuenta individual transparente y portable
- La disciplina presupuestaria: sin promesas no financiadas
- La libertad de elección entre fondos
Lo que mejoramos
- Opt-out explícito, no opt-in: por defecto, se cotiza. Esto protege a los distraídos y a los vulnerables
- Red de las colectividades autónomas: quienes no han cotizado no son abandonados, sino integrados en una estructura productiva
- Competencia reforzada: nuestro sistema prohíbe las concentraciones excesivas (compartimentación accionarial)
- Transición planificada: el paso del reparto a la capitalización está organizado sobre varias décadas (ver Apéndice F)
Lo que no retomamos
- La obligación absoluta: nuestro sistema permite el opt-out explícito, con las consecuencias asumidas
- La ausencia de red social: las colectividades autónomas reemplazan la pensión mínima garantizada por el Estado
- El cálculo actuarial diferenciado hombres/mujeres: nuestro sistema puede imponer tablas únicas para evitar la penalización de las mujeres
7.9 — Estudio de caso (ejemplo empírico) nº3: El Central Provident Fund de Singapur (1955-presente)
El Central Provident Fund (CPF) de Singapur se cita a menudo como el modelo de capitalización más logrado [125][126]. Creado en 1955 bajo dominio británico, ha evolucionado para cubrir jubilación, salud, vivienda y educación — todo sin reparto.
Lo que ha funcionado
Cobertura universal efectiva. El 99% de los singapurenses en edad de trabajar cotizan al CPF [125]. El sistema es obligatorio para los asalariados y facultativo (pero incentivado) para los autónomos.
Rendimiento real garantizado. El CPF ofrece un tipo de interés garantizado del 2,5% al 4% según las cuentas, superior a la inflación [126]. A diferencia de las AFP chilenas, el cotizante no sufre la volatilidad de los mercados sobre su cuenta de base.
Multi-uso inteligente. El CPF no es solo un fondo de jubilación:
- Cuenta ordinaria: vivienda, educación, inversiones
- Cuenta especial: jubilación (mejor tipo)
- Medisave: gastos de salud
Esta flexibilidad permite usar el ahorro para comprar una vivienda (el 80% de los singapurenses son propietarios) preservando la jubilación.
Sin deuda implícita. El gobierno singapurense no tiene ninguna deuda de jubilación oculta. Cada obligación está íntegramente provisionada. Es lo inverso de Francia donde la deuda implícita de las jubilaciones representa aproximadamente el 300% del PIB.
Disciplina macroeconómica. El ahorro forzoso del CPF (37% del salario, del cual 20% empleado + 17% empleador) ha financiado la industrialización de Singapur en los años 1960-1980. El capital acumulado se reinvierte localmente.
Lo que plantea problemas
Tasa de cotización muy elevada. El 37% del salario bruto se retiene — es más que en Francia. La diferencia: el dinero pertenece al cotizante, no se redistribuye. Pero la carga sobre el coste del trabajo sigue siendo pesada.
Rendimiento insuficiente para los salarios bajos. Con un 2,5-4% de rendimiento garantizado, los salarios muy bajos no acumulan suficiente para una jubilación decente. El gobierno tuvo que crear complementos (Silver Support Scheme) [126].
Flexibilidad reducida en la jubilación. El CPF impone un “Retirement Sum” mínimo bloqueado hasta los 65 años, luego convertido en renta vitalicia. Los singapurenses no pueden disponer libremente de su ahorro en la jubilación.
Dependencia del gobierno. El CPF está gestionado por una agencia gubernamental, no por fondos privados en competencia. El riesgo político existe: un gobierno futuro podría modificar las reglas.
Lo que conservamos del modelo singapurense
- El principio de capitalización individual: el dinero pertenece al cotizante
- La flexibilidad multi-uso: jubilación, salud, vivienda en un mismo vehículo
- La ausencia de deuda implícita: todo está provisionado
- La disciplina macroeconómica: el ahorro forzoso financia la inversión
Lo que mejoramos
- Competencia entre fondos: nuestro sistema permite la elección entre fondos privados, no un monopolio estatal
- Opt-out explícito: la libertad de no cotizar (con consecuencias asumidas)
- Red de las CA: quienes no tienen suficiente no son abandonados, se unen a una comunidad productiva
- Tasa de rendimiento de mercado: sin garantía artificial que puede enmascarar riesgos
Lo que no retomamos
- El monopolio estatal: la gestión debe ser privada y competitiva
- La tasa de cotización fija: nuestro sistema deja más flexibilidad
- La renta vitalicia obligatoria: el cotizante decide el uso de su ahorro en la jubilación
7.10 — Estudio de caso (ejemplo empírico) nº4: El sistema neerlandés (2006-presente)
Los Países Bajos reformaron su sistema de jubilación para combinar reparto mínimo y capitalización masiva a través de los fondos de pensiones profesionales [127]. Con 1.800 mil millones de euros de activos (180% del PIB), es el sistema más capitalizado de Europa.
Lo que ha funcionado
Capitalización masiva. Los fondos de pensiones neerlandeses gestionan el 180% del PIB en activos [127]. Cada trabajador acumula derechos proporcionales a sus cotizaciones y a los rendimientos.
Asociación social. Los fondos están gestionados paritariamente por los sindicatos y la patronal, sector por sector. Esta gobernanza compartida ha asegurado la estabilidad política del sistema.
Reparto muy limitado. La AOW (pensión de base universal) representa solo el 50% del último salario para un soltero. El resto viene de la capitalización. La carga intergeneracional está minimizada.
Transparencia. Cada neerlandés puede consultar su “pensioenoverzicht” que detalla sus derechos acumulados en cada fondo.
Lo que plantea problemas
Crisis de subfinanciación. Los tipos bajos desde 2008 han puesto en dificultades a los fondos de prestaciones definidas. Varios han tenido que reducir las pensiones prometidas [127].
Complejidad. El sistema mezcla pensión pública, fondos profesionales, y ahorro individual. Tres pilares, tres lógicas, tres administraciones.
Rigidez sectorial. Un trabajador que cambia de sector debe a veces cambiar de fondo, con reglas de transferencia complejas.
Lo que conservamos del modelo neerlandés
- La dominancia de la capitalización sobre el reparto
- La transparencia de los derechos acumulados
- La disciplina de los fondos de pensiones profesionales
Lo que mejoramos
- Portabilidad total: la cuenta sigue al trabajador, no al sector
- Sin reparto en absoluto: nuestro sistema es 100% capitalización
- Simplicidad: un solo pilar, no tres