II — ¿por qué este libertarianismo libertario?
Chapitre II
¿POR QUÉ ESTE LIBERTARIANISMO LIBERTARIO?
¿Por qué este Libertarianismo Libertario?
El libertarianismo no es un bloque monolítico. Es una familia de pensamientos que va desde el Estado limitado hasta la ausencia total de Estado. ¿Dónde se sitúa este manifiesto y por qué?
El libertarianismo clásico (Hayek, Friedman) acepta un Estado limitado pero relativamente flexible. Tolera ciertas intervenciones — política monetaria, redes de seguridad temporales, a veces incluso un impuesto negativo. El riesgo: sin blindaje constitucional estricto, el Estado se expande inexorablemente. Cada excepción se convierte en precedente. Es la historia de las democracias occidentales desde hace un siglo.
El minarquismo (Nozick, Bastiat) reduce el Estado al estricto ámbito soberano: justicia, policía, ejército. Nada más. Es más coherente, pero deja dos problemas sin resolver. Primero, la investigación fundamental — ningún actor privado financiará trabajos cuyo retorno de inversión se cuenta en décadas o siglos. Segundo, la red de seguridad última — ¿qué hacer con quienes lo han perdido todo y el mercado no puede absorber? Dejarlos morir en la calle no es ni ético ni políticamente estable.
El anarcocapitalismo (Rothbard, David Friedman, Hoppe) va hasta el final: cero Estado, ni siquiera lo soberano. Justicia privada, policía privada, defensa privada. Es intelectualmente puro, pero económicamente frágil. Sin monopolio de la violencia legítima, las agencias de seguridad concurrentes corren el riesgo de conflicto armado. Los costes de transacción explotan: cada interacción requiere verificar la reputación de la otra parte, negociar las reglas aplicables, prever los recursos. La inseguridad jurídica frena las inversiones a largo plazo. Y el anarcocapitalismo es probablemente inestable: tiende hacia el caos o hacia la emergencia de un proto-Estado cuando la agencia de seguridad dominante se convierte de facto en soberana.
Figure 2.2 — Espectro de los libertarianismos
Este manifiesto propone un cuarto camino: el Libertarianismo Libertario, constitucionalmente blindado. Conserva del minarquismo el Estado soberano. Añade la investigación fundamental (como el libertarianismo clásico lo toleraba) y las Colectividades Autónomas — una red autofinanciada que no cuesta nada al contribuyente. Blinda todo con mayorías de cuatro quintos en cada cámara para evitar la deriva. Y toma prestado del anarcocapitalismo la competencia de monedas, eliminando el poder del Estado sobre la creación monetaria.
Es un óptimo práctico. Captura el 90% de los beneficios de la libertad económica conservando las funciones estatales de rendimiento positivo. Más vale partir de un Estado mínimo blindado que llegar a él por accidente — o no llegar nunca.
La simbiosis es eso: organismos diferentes que viven juntos, cada uno gana, ninguno parasita al otro. Solidaridad sin expoliación: ni asistidos, ni abandonados.